RECORDANDO EL TREN DE LA ALEGRIA

La carrilera del tren son paralelas, nunca se juntan, pero  sus vagones desaparecieron lentamente como el ocaso y el amanecer.  Los rieles fríos e inertes se ondeaban  con el sol y se recorrían como una escalera  cuyos peldaños  eran interminables.   Tomados de las manos, hacíamos equilibrio y contábamos uno a uno los listones de madera donde descansaban los rieles.

 Cuando no montábamos en el autoferro o en la maquina principal, llamada locomotora, colocábamos monedas sobre los rieles que se convertían en tapas de gaseosa y nos sentábamos lejos de la carrilera  para que  el humo  nos cubriera con sus cenizas, tosíamos y terminábamos  ahumados y carcajeándonos.

 Era una odisea cruzar el puente del ferrocarril, mirar el paisaje, el río, los pájaros, el cielo y terminar al otro lado del puente, observando la llegada del tren.

 Montar  en tren era una delicia, un bambuquear y una grata experiencia inolvidable, al ver cruzar rápidamente los postes de la energía y no poder contar con exactitud  los árboles  que se enlazaban  rítmicamente como ejecutando torbellinos.

 Caminar por el tren en movimiento, era como intentar pasear sobre las olas o por una canoa conducida por un boga.

 La llegada del tren era todo un jolgorio, llegaba gente de todas partes que traían de todo: gallinas, jaulas con loros, biscochos, almojábanas, biscochuelos  y trajes típicos.

 La estación del tren era un tertuliadero y un sitio de encuentro para hablar de todo un poquito, como del folclor  y hasta de política.

 Para las fiestas de San Juan y de San Pedro, el tren servía de Bus Real y Típico  de las candidatas, transportaba  los integrantes de las comparsas, bandas, rajaleñas, grupos musicales y folclóricos.

 El solo ver la llegada del tren causaba gran alegría, entusiasmo, sobre todo en las épocas  de las fiestas de San Juan y de San Pedro.

 Hoy mi mente  y mis recuerdos, no pueden creer que el tren desapareció, los rieles están debajo del asfalto, porque el “desarrollo”  los acabó; la estación del tren no existe, sólo frente a ella yace  una vieja  locomotora que permanece apagada por el paso de los años y su color negro indica, que el tren de la alegría murió.

Una respuesta to “RECORDANDO EL TREN DE LA ALEGRIA”

  1. conciudano59 Says:

    LA HUILENSIDAD ES UN PROYECTO EN VIA DE CUALIFICACION ESCRIBIRLA ES TAREA DE TODOS, EL HUILA REQUIERE DE PERSONAS QUE CUENTEN LA HISTORIA COMO ES Y NO LA DISEÑEN AL ACOMODO DE UNA CLASE POLITICA.

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